El espectro del humo transita pesado entre la luz que se cuela por las ventanas que dan al oeste de la calle a las siete de la noche en esta vieja ciudad de Europa. El granito brilla desesperado tratando de atrapar los ultimos rayos de la tarde. El iluminado público tinta todo de un amarillo nostálgico que engaña la noche sutílmente. Una bocanada de Ducado, un sorbo de Glenn Fidditch; lo mismo de siempre.
Hay en el ambiente, sin embargo, un aire diferente, las entrañas te lo dicen. Este será uno de esos dias que revientan con sorpresas desagradables. A cierta edad las sorpresas son en gran número poco placenteras. Ella irrumpe en la oficina. Desde el turbio cristal de tu ventana, el que tiene tu nombre que siempre lees al revés ; la viste. Tu sabías que era hermosa antes de que abriera la puerta. Analizaste la silueta esbelta envuelta en su estola gris de un animal muerto, notaste el entallado vestido color crema con botones ligeramente más oscuros, sabes que lleva una falda ancha y gris que cae en un solo pliego y sólo puedes imaginar la apertura lateral que llega un poco más abajo de lo obsceno.
La puerta se abre.
Que caminar tan liviano y el perfume ¡Oh! Ese perfume. Así huele la muerte, piensas. El aroma penetra tu humo pesado en la iluminación vespertina. Tú, lo observas todo. Ella se sienta frente a ti y el sillón de cuero hace un ruido familiar y embarazador. Ella no le da importancia, tú no le das importancia.
-Estamos cerrados.
-No para mí.
-Estamos cerrados para todos.
-Creo que mi propuesta lo hará recapacitar.
-Su propuesta bien podría esperara a mañana. Le tendre que pedir que se marche. -Le dices un poco arrepentido. La curiosidad es una virtud para todos menos para los gatos.
-Esto no esperará un segundo más.
Ella saca una caja de caoba con una estrella de nácar en la cubierta. Tu conoces la caja. La pone sobre tu escritorio de madera mucho más barata y tu te tornas pálido. Finges de manera fallida no estar nervioso. La caja ha aparecido de nuevo.
-¿Seguimos cerrados?
-¡En lo absoluto! Disculpe usted, creo que no hemos sido presentados, aunque tengo la ligera sensación de que usted sabe perfectamente quien soy yo.
-¿De manera que reconoce la caja?
-En efecto. Aunque, si le soy sincero, pense nunca verla más.
-El mal nunca abandona a los suyos. Me llamo Viridiana.
-Mucho gusto, Yo soy Ernesto Silva, pero usted ya sabe esto y la prescencia de la caja me indica que el gusto es totalmente mio.
-El gusto es suyo.
Una pausa señala todos los momentos trascendentales en la vida. Hay de pausas a pausas, esta era una de esas. Observas la caja con una curiosidad enorme, la sensación de ansiedad te domina y deseas saber el contenido. Quieres develar el misterio ultimo. Acaso la caja tendra el mismo contenido de cuando la cerraste por ultima vez.
No hay nada peor que dejar algo importante abandonado en el pasado y en el futuro más insólito encontrarlo como una tortura dormida y latente. Sabiendo que en el silencio de la ausencia te grita desesperadamente que corras al encuentro de tu triste destino. Tu, la mataste. Lo sabes y nunca dejo de perseguirte. ¿Excusas? Las tendrás siempre, ella era una puta, no solo eso; ¡Una puta insoportable! Que nunca se vendio por dinero sino por sentimientos, sabiendo que tu la amaste devota y locamente. “La puta” fue como la mencionaste siempre que pensaste en ella. Nunca la justificaste, nunca te justificaste y ahora la caja esta de regreso en tu oficina.
-Quiero entender, Viridiana, que esto es sobre dinero. !Al grano! -Mientras golpeas enérgicamente la superficie de tu escritorio de pino barato. Ironicamente piensas en que ese pedazo de caoba fue la ultima madera fina que tocaste. Despues de su muerte la pobreza ha sido tu aliada compañera, siempre constante, siempre bienvenida.
-No. señor Silva, esto no es un tema de dinero. -Te dice esto mientas saca de su bolso una de esas cajetillas de cigarrillos largos y ridiculos que siempre te han hecho pensar que el humo no pasa por alli. “Nadie fuma suficiente con esas mierdas”.
-¿Le molesta si fumo?
-Me molesta usted en general. Adelante, fume, si eso la ayuda en algo.
Viridiana enciende el cigarrillo con un encendedor aún más maricón. Toma una bocanada profunda y deja escapar el humo con un suspiro casi romántico. Te condenas un millón de veces ¿como encontrar a esta mujer hermosa? Ahora reluce el estúpido hombre, te pierdes en esos labios carmesí, en la mirada de esos ojos azul cenizo, en cada respiro. ¡Ah! Esos respiros dentro de ese vestido sujetando esas tetas perfectas. Si tan solo fuera tuya, no tendría que morir. Viridiana tiene que morir.
-Señor Silva...
-Llameme Ernesto, al final usted ya esta más que familiarizada conmigo ¿Señorita?
-Señora.
-Ah, pues bien, Señora, digame en que le puedo servir.
-Como le decía Señor Ernesto, requiero de sus servicios y aunque no tengo como pagarle le ofrezco esta caja como pago.
-Como podra usted comprender, Viridiana, este es un pago más que atractivo, así que exponga su idea y veremos si estoy dispuesto ayudarla.
-Quiero que mate a mi marido. Se llama Arnaldo Rojas el siempre sale del trabajo a las seis y veinte de la tarde en la zona industrial de …
-Lamento interrumpirla. -Le dices con cara de asombro. -Esta usted muy equivocada Sra. Viridiana y le tengo que pedir que se retire inmediatamente, esto ha sido un completo error.
-Tengo que diferir Ernesto ¿Te molesta si te tuteo?
-Para nada.
-Ernesto, dadas las circunstancias debo decirte todo lo que pasa, estoy segura que al final no solo estarás de acuerdo sino que me ayudarás sin nungún tipo de restricción. Al principio era solo una secretaria. Cualquiera perdona una secretaria, esas mujeres son oportunistas y ofrecen algo emocionante que nosotras las esposas no podemos proveer. Yo pense que sería algo pasajero y que, eventualmente, el lo dejaría ir. Pero no fue así. Entonces empecé a prestar más atencion en las cosas que realmente atraen, más maquillaje, mejores ropas, cenas en la intimidad, sexualidad intensa... ¿Me consideras hermosa?
-Es usted un ángel, aunque dada la situación disculpe usted que no me sienta yo atraido hacia su persona, pero por favor continue.
-Hace un par de años llego Olga. Esta mujer no me llega a los talones...
Viridiana se pierde en la memoria.
-Esta putita de mi marido es más lista que yo, lo ha engatuzado ¿Ve? Empezó de manera simple, yo de antemano sabia que el cabrón se veia con alguien a escondidas, no es muy brillante ¿Sabes?
-Me lo imagino. -Le dices.
Pero ella no entiende tus ideas. Si tu fueras de Viridiana, serías de sus brazos para siempre. Le adornarias la vida con cumplidos y regalos pequeños. La besarías con locura en las sombras posibles, le adornarias los cabellos con flores caras y la piel con trapos diseñados. Le harias el amor con paciencia y ternura y le llevarias el desayuno a la cama con la dosis perfecta de sal y pimienta. ¡Ay! Viridiana que día para conocerte.
-El dinero empezó a faltar aquí y allá, empezó a llegar bebido más a menudo. Descuido el hogar. Y yo pense que esto sería pasajero que regresaría a mi, nunca lo hizo.
-Nunca lo hacen.
-Sí, bueno. Dicen por alli que la esperanza es lo último que se pierde. Entonces empezo lo peor, ya no habia dinero y comenzaron las peleas...
Viridiana siguió su letargo de quejas vanas y tú solo podias pensar en esa mujer completa y deliciosa. ¿A que le sabe el cabello despues de la tortura de un día de verano en Galicia? ¿Como le brilla la piel debajo del dia eterno? ¿Como se ven sus curvas entre la luz de tu lampara vieja? ¿A que le sabe la boca en el primer beso de la mañana? ¡Ay Viridiana!
-Viridiana, tu tienes un problema de casa, eso se arregla con comunicación o un divorcio.
-Ahora él se largado y dice que se llevará todo para darselo a ella. ¡Eso si que no lo tolero! Primero muerta antes que cederle todo a ese pendejo.
-Corre conmigo, ven conmigo. Sabré hacerte feliz.
-¿De que hablas?
-No miento, te he esta buscando, eres tú. Lo supe desde que entraste por esa puerta, ahora solo quiero estar contigo.
-Yo no creo en los hombres. Te llenan de halagos al principio y luego regresan a ser puercos.
-Tu puerco.
-Esto ha sido un error. -Dice viridiana mientras posa su mano sobre la caja de caoba con la estrella de nácar.
-¡No! Yo te ayudo. Permíteme la caja.
Ella retira su pálida mano de la caja que sostiene una estrella de nácar y tu estiras en un movimiento lento pero seguro. Tomas la caja. Ella no te ama, ella no te ama; esa puta.
La caja cruje desorientada, sin ritmo y sin esperanza. La caja muere, como tú, como Viridiana. Adentro esta el Smith & Wesson 38 especial. La culata de marfil brillante, símbolo de una epoca de mejor dinero, un caño largo y brillante. El olor. Aún huele a bala, a pólvora quemada, a historia antigua, a poder latente.
Viridiana esta perdida, ella muere hoy. Esta historia se acaba, ella es: no más. Ella muere hoy. Tomas el revólver. Lo examinas con la profesionalidad respectiva. Es un arma perfecta, alcanza los límites posibles. Cañon perfectamente alineado. La pólvora fluye en él como el agua en los anales de la geografía. Ahora tu eres el Dios, el mando, el tipo. Retraes el barrill completamente vacio y abres tu gaveta. La gaveta. Treinta y nueve balas treinta y ocho especial iluminan el pequeño recinto de claustro en la violencia. Tomas seis.
-Viridiana, yo me encargo. Si tu me juras amor.
-No entiendo...
Ella no te ama. Esa puta, esa puta podrida. Esa puta inmunda y jodida, esa niña de la calle... esa puta. Las balas encajan perfectas; seis kilos de plomo, piensas. Ahora la muerte huele a perfume más grande que tu humo. Apuntas y sin pensarlo dos veces disparas cuatro veces.
Viridiana esta muerta, ahora deforme y constipada entre respiraciones dificiles. Ella es fea hoy, ella la puta. Pinche Viridiana.
.anta
1 comentario:
Hermano. Me llena de alegría leerte tan intenso como sueles ser en casi todas las cosas que te conozco, me duele pensar que hace falta que estés al otro lado del mar para que la vida te de los escasos minutos de paz inspirada que te harán ahora la vida tolerable.
Ni hablar, Europa pensamiento que revoluciona el mundo, y hacen falta sólo unos pocos días después de tu arribo para que vuelvas a una de las mejores cosas que sabes hacer.
Sigue Adelante.
AVE ANTA!
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